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lunes, 6 de febrero de 2012

Percusión corporal: recurso musical para cualquier canción.

En la sesión del 30 de enero aprendimos a realizar los ritmos de una canción, como Marcha Radetzky, mediante la Percusión Corporal. Pero en la sesión del 6 de febrero trabajamos un poco más en la práctica. 

Dispusimos las sillas del aula en un gran círculo, donde todos podíamos vernos perfectamente. Tomás encendió el reproductor de música y comenzaron a sonar diferentes canciones de estilos musicales no pertenecientes al tradicional género infantil. Todos teníamos la vista puesta en Tomás y sus movimientos de percusión, los cuales teníamos que imitar para lograr un conjunto sonoro y rítmico acorde al ritmo de la percusión de la canción de fondo: cajón o bongos. Comenzamos chocando nuestras manos con los muslos, y poco a poco se fueron introduciendo variaciones: chocar con la otra mano, marcar el acento en una palmada, diferentes velocidades al chocar las manos entre sí o con los muslos, etc. 

En esta actividad también fuimos protagonistas, pues se nos permitió, por turnos, introducir la percusión que considerásemos adecuada a la canción, sirviendo de modelo al resto de la clase para crear entre todos un acompañamiento rítmico de la misma. 

Lo primero de todo, tengo que decir que es una actividad divertidísima, tanto para niños como para adolescentes, jóvenes y adultos (al menos cuando la realizamos en clase nos lo pasamos genial). Aplicada a niños puede servir de calentamiento previo a cualquier otra actividad psicomotriz, como recurso para trabajar la coordinación, la lateralidad, el espejo/no espejo, como juego de entretenimiento, etcétera.

Además, en relación con los ritmos, se pueden mezclar canciones del género infantil con canciones de rock si, por ejemplo, combinamos la letra de "Tengo una muñeca vestida de azul" con el ritmo de la canción de Queen "We will rock you", mientras se realiza una coreografía de percusión corporal muy adecuada al tipo de compás: palmadas en las piernas- palmadas en las piernas - palmada. Esta idea fue sugerida por Alicia y a mi personalmente me pareció muy interesante y divertida por ofrecer esa mezcla de géneros, esa combinación de lo "propiamente infantil" con canciones actuales. 


A continuación se pueden escuchar la letra de la canción infantil y la melodía y ritmo de la canción de Queen:



Durante mis prácticas en noviembre y diciembre, realicé este tipo de ejercicios de ritmos, pero sin canciones de fondo, cuando la clase estaba alterada y pretendía que se calmasen o cuando había pequeños momentos “en blanco” que podían llevar al aburrimiento y/o jaleo del grupo. Introducía el elemento sonoro “shh”, llevándose el dedo a la boca, para transmitir ese deseo de buscar el silencio, de escuchar los sonidos de nuestras manos al hacer pitos con los dedos, al chocar entre sí o al dar palmadas sobre las piernas; de este modo, se hacían combinaciones como: “palmada-palmada-shh”, “pitos con los dedos-palmada en las piernas-shh”, etcétera. Por tanto, este juego puede utilizarse, además de para todo lo anterior, como actividad de relajación y progresiva vuelta a la calma después de actividades muy intensas, ya que tienen que prestar mucha atención y concentrarse para hacer los ritmos, los cuales les ayudan a estar callados y a mantener un equilibrio emocional haciendo que poco a poco se sientan más tranquilos y relajados.

Coreografía de Percusión Corporal con variación: elemento "prima"

Este ejercicio es una continuación de la coreografía de percusión corporal con números que trabajamos en la sesión anterior. Aprendimos a incluir variaciones a las combinaciones de ritmos con números, añadiendo de este modo el elementos “prima” (‘), donde se le añade al número de palmadas correspondiente dos ritmos con los pies (una patada en el suelo con el pie derecho y otra patada en el suelo con el pie izquierdo. 

Tomás escribió sobre la pizarra “335’51335”. Esa era la combinación que teníamos que representar produciendo sonidos con nuestro cuerpo, concretamente con las manos, las piernas y los pies. Teníamos que aprendernos la combinación completa de memoria, para actuar sin equivocaciones. Para ello, dividimos la secuencia en trocitos y la fuimos aprendiendo poco a poco. Lo repetimos una y otra vez, pero introduciendo de vez en cuando algo que impidiese caer en la monotonía: repetir toda la secuencia al finalizar, teniendo cuidado de no olvidarnos del elemento prima; añadir la palabra café al final de la secuencia; repetir toda la combinación diciendo al final de la segunda vuelta “café”. 

Siguiendo la explicación gráfica que realicé en la anterior entrada referida a este ejercicio, a continuación se puede ver cómo son los movimientos corporales de percusión para la combinación 335’51335: 



Como he comentado anteriormente, este ejercicio es perfecto para trabajar la memoria, la atención, la concentración, el ritmo y el movimiento, el espejo/no espejo… cuya dificultad puede ser modulada según las características psicoevolutivas de los niños.

A un ejercicio como este, donde se realiza percusión corporal asignando una serie de movimientos a cada número, se le pueden introducir todas aquellas variaciones que se consideren oportunas. Por ejemplo:

Palmadas por grupos. Una posible variación es atribuir un número a cinco pequeños grupos diferenciados de la clase (el grupo con el número 1, el grupo con el número 3, el del número 5, el del número 7 y el del número 9). Antes de realizar el juego, se le puede dar a cada niño su número en cartulina para que lo decoren, lo recorten o piquen y después los podamos colgar (con un trocito de lana) de un botón del babi, por ejemplo. Así cada niño sabe a qué grupo pertenece en el juego e identifica con mayor facilidad cuántas palmadas tiene que dar. Se coloca toda la clase haciendo un semicírculo y la profesora frente a ellos va sacando carteles con números en orden aleatorio, de forma que cada grupo debe dar su número de palmadas (con los mismos movimientos que expliqué aquí). A este mismo juego se le pueden ir añadiendo variaciones en la marcha; por ejemplo, se puede comenzar con una agrupación ordenada y diferenciada de los niños con el mismo número, pero después se pueden mezclar todos y continuar de este modo; también se pueden intercambiar los números, teniendo entonces que asimilar y responder al nuevo número y localización de palmadas que tienen que dar. Creo que es otra posible forma de llevar a cabo este juego en el aula de infantil.


Palabras y letras. Se puede buscar una palabra para cada número que entre en juego en la coreografía en función del número de letras. En esta actividad donde participan los números 1, 3, 5, 7, 9, el valor de cada número se representa mediante palmadas (1 = 1 palmada; 3 = 1 palmada + 2 palmadas en el pecho; 5 = 1 palmada + 2 palmadas en el pecho + 2 palmadas en las piernas, etc.). por tanto, se puede complementar la percusión corporal con palabras cuyo número de letras también represente el valor del número. Un ejemplo de ello puede ser: 1 = a; 3 = sol; 5= otoño; 7 = sonrisa ; 9 =  cacahuete. Es un ejercicio donde se pueden analizar las palabras, deletrearlas y contar el número de letras que las forman. Una vez que la coreografía de números y palmadas sea dominada por el grupo de alumnos, se asignan las palabras a los números. Si esto se realiza en Educación Infantil, es un juego que se puede trabajar y practicar a lo largo del curso para lograr su dominio. Es una forma divertida con la que trabajar la memoria, la concentración, la atención, la coordinación psicomotriz, el lenguaje, la lectoescritura, la lógico-matemática y el ritmo corporal.

Silencios. También se puede establecer una secuencia de números coreográficos y realizar sucesivas repeticiones sustituyendo en cada una de ellas determinados números por "shh", llevándose un dedo a la boca para hacer el gesto del silencio. Por ejemplo, en la secuencia 3179531151, el juego procederá del siguiente modo:
  • Vuelta 1: se realiza la secuencia con las palmadas adecuadas a cada número. 
  • Vuelta 2: Comienzan los silencios en orden ascendente. En esta vuelta, se sustituye la palmada del 1 por el sonido "shh": 3 shh 7953 shh shh 5 shh
  • Vuelta 3: Ahora se sustituyen la palmada del 1 y las tres palmadas del 3 por shh. Entre los silencios del número 3 y del 1 ha de notarse una diferencia de velocidad: los tres silencios del 3 han de ser más seguidos o rápidos. De este modo se diferencian los números. shh-shh-shh shh 795 shh-shh-shh shh shh 5 shh. 
  • Y así sucesivamente hasta representar la secuencia completa con los silencios. 

Entonando canciones

En este ejercicio de duración corta, el profesor tocaba con el piano la introducción de una canción, para mostrarnos cuál es la nota dominante, que nos indica el tono con el que debemos empezar a cantar. Es un buen ejercicio para aprender a entonar, aunque desde mi punto de vista de los más difíciles de llevar a cabo en casa.

Tomás se sentó al piano y comenzó a tocar la introducción de canciones, entre ellas "Cumpleaños feliz" e “Hijo de la Luna” de Mecano. Su intención es que comenzásemos a cantar, tras la introducción, con el tono adecuado. Ese tono viene indicado por la nota dominante de la melodía, nota en la que debemos fijarnos en otras canciones para educar el oído y aprender a entonar. 

Por lo que he encontrado en Internet sobre las notas dominantes, cada nota de la escala diatónica (escala musical formada por intervalos de segunda consecutivos, p.e.: do-re, re-mi, sol-la, etc.,) es considerada un grado, los cuales se representan mediante números romanos y sus nombres formales:



I
Tónica
II
Supertónica
III
Mediante
IV
Submediante
V
Dominante
VI
Subdominante
VII
Sensible
VIII
Tónica


Es interesante destacar el por qué de la repetición de la tónica. La escala se debe cerrar, por eso se toca de nuevo la tónica pero con una octava más aguda, por lo que las notas son de diferente altura. En torno a la nota tónica giran el resto de las notas de la melodía. La dominante y la tónica se encuentran en estrecha relación, ayudando en la configuración de la melodía. La nota subdominante (sensible cuando se encuentra a un semitono de distancia con la tónica) es uno de los motivos de que la tónica y la dominante se encuentren relacionadas, por lo que también juega un papel muy importante.

La introducción de una canción son los primeros acordes que dan paso al vocalista, por eso, con el entrenamiento auditivo adecuado, se puede comenzar a cantar una canción a partir de la nota dominante de dicha introducción.

Algunos ejemplos de canciones con introducción, con las que se puede practicar la entonación, pueden ser:





Para la entonación en Infantil, se pueden utilizar canciones con letras sencillas y cercanas a su experiencia vital para favorecer su memorización, así como fragmentos de otras canciones cuyo aprendizaje completo para los niños es más complejo. En varios momentos del día se pueden hacer descansos donde poner canciones con introducción, de modo que todos escuchemos e intentemos comenzar a cantar en el mismo tono. Aunque considero que el concepto de tono es muy complejo para estas edades, escuchar y cantar canciones favorece esa percepción de los matices auditivos, sobre todo si yo, como mediadora del mediador del aprendizaje, les introduzco la letra de la canción con el tono correcto.

¡Salsa!

Tomás se propuso enseñarnos a bailar unos pasos básicos de baile. Para ello, primero dibujó en la pizarra un esquema del movimiento de los pies para indicar cada paso. Ese esquema consistía en dibujar solo las dos huellas de los pies y representar mediante flechas y números los movimientos que sucesivamente van dando los pies. 

A continuación explico los pasos en 4x4 para bailar salsa que aprendimos ese día. Es importante señalar que mientras se ejecutan, los pasos han de ser cortos y las rodillas han de estas flexionadas. 
  • Pies juntos - pie derecho hacia atrás - pisada en el sitio pie izquierdo - pie derecho hacia adelante.
  • Pies juntos - pie izquierdo hacia atrás - pisada en el sitio pie derecho - pie izquierdo hacia adelante.
  • Pies juntos - pie derecho hacia la derecha - pisada en el sitio pie izquierdo - pie derecho hacia la izquierda.
  • Pies juntos - pie izquierdo hacia la izquierda - pisada en el sitio pie derecho - pie izquierdo hacia la derecha.
  • Combinación de movimientos, siempre con las rodillas flexionadas.
El profesor nos pidió que dibujásemos en casa los pasos que habíamos bailado del mismo modo en que lo dibujó él o de la forma que se nos ocurriese. Lo importante es plasmar el movimiento sobre papel para que cualquier persona sea capaz de verlo y saber bailarlo o para que dentro de unos años seamos capaces de interpretar y realizar lo que en su momento escribimos.

En estas fotos muestro mi escritura de los pasos del mismo modo en que nos los explicó.



Los objetivos que pretendía el profesor con esta actividad eran, por un lado, enseñarnos unos pasos básicos de baile, que siguiésemos el ritmo de la música con nuestro cuerpo y que adquiriésemos una postura relajada y adecuada al tipo de baile y, por otro lado, que aprendiésemos a escribir de un modo sencillo y claro pasos coreográficos. 

Lo aprendido con esta actividad es de muy útil aplicación en Educación Infantil. El primer paso para enseñar una coreografía a niños es aprender a hacerla; en esta etapa los bailes y el movimiento están muy presentes (en actuaciones de las fiestas del colegio, en actividades en el aula de psicomotricidad...), por lo que ser capaces de enseñar pasos de baile a unos niños tan pequeños es muy importante y requiere explicaciones sencillas, claras, paciencia y capacidad de organización. 

Es preciso que, como maestra que les enseña un baile, tenga muy visualizados y aprendidos los pasos para que la enseñanza sea lo más clara y sencilla posible, para que los niños disfruten aprendiendo y encuentren sentido en los pasos que ejecutan, para que relacionen sus movimientos con el ritmo de la canción, para que sean conscientes de que sus pasos individuales dan como resultado un baile conjunto donde todos nos lo pasamos muy bien. El movimiento aporta esa sensación de libertad y de liberación de emociones, por eso es tan importante que, desde que son pequeños, disfruten y sepan expresarse mediante su cuerpo, mediante el baile. 

La escritura de los pasos de baile mediante sencillos dibujos y algunas aclaraciones si fuesen necesarias ahorra tiempo y clarifica la explicación de la coreografía. Si se piensa en unos pasos sencillos de baile para que los niños los lleven a cabo y se escribe la coreografía, es más sencillo trasladar los pasos al aula de diferentes grupos y utilizar el mismo baile o su base en años futuros. 

Por todo esto es que me parece tan útil e interesante lo aprendido con esta actividad.